
Dentro del marco de cooperación internacional el actual dirigente del PSOE, José Luis Rodríguez Zapatero, ha defendido una iniciativa conocida como la Alianza de Civilizaciones. Esta iniciativa fue propuesta en la 59ª Asamblea General de la ONU, el 21 de septiembre de 2004. Dicha propuesta defiende una alianza entre Occidente y el mundo árabe y musulmán con el fin de combatir el terrorismo internacional por otro camino que no sea el militar. Esta idea recupera la propuesta que seis años antes hacía también ante la ONU el presidente de la República Islámica de Irán, Muhammad Jatami, de desarrollar un "Diálogo entre civilizaciones", por lo cual se consideró 2001 como el año oficial y se estableció una agenda de trabajo.
El programa propuesto tiene como puntos fundamentales la cooperación antiterrorista, la corrección de desigualdades económicas y el diálogo cultural. Antes de ser asumido por la ONU, la propuesta consiguió el patrocinio del Primer Ministro de Turquía, Recep Tayip Erdogan, así como el respaldo de una veintena de países de Europa, Latinoamérica, Asia y África, además de la Liga Árabe. En febrero de 2006, por medio de una carta de la Secretaria de Estado de los Estados Unidos, Condoleezza Rice, el Gobierno estadounidense declaraba también su disposición a apoyar la iniciativa.
Tras la adopción de la iniciativa, el Secretario General de Naciones Unidas Kofi Annan estableció un grupo de dieciocho personalidades de alto nivel (entre las que se incluyen el presidente iraní Muhammad Jatami, el Premio Nobel de la Paz de 1984 Desmond Tutu y el director de la Unesco Federico Mayor Zaragoza) para presentar un plan de acción a finales del año 2005.
El 20 de octubre de 2005, las Naciones Unidas proclamaron otra resolución en la que llamaban a la comunidad internacional a hacer un mayor esfuerzo para promocionar la cultura de la paz y el diálogo entre civilizaciones. En abril de 2006, la Alianza de Civilizaciones lanzó un sitio web en inglés y árabe con el fin de coordinar los esfuerzos llevados a cabo en este sentido.
El 26 de Abril de 2007 la ONU nombra a Sampaio alto representante de la Alianza de Civilizaciones. El expresidente portugués coordinará las reuniones anuales de esta institución para el diálogo entre países occidentales y el islam. En un comunicado, el secretario general de Naciones Unidas Ban Ki-Moon, ha anunciado el nombramiento tras mantener consultas con los jefes de gobierno de España y Turquía, José Luis Rodríguez Zapatero y Recep Tayyip Erdogan. La candidatura del prestigioso político socialista portugués, de 66 años, a este cargo de nueva creación cuya tarea será coordinar las reuniones anuales del Foro de la Alianza de Civilizaciones bajo la tutela de la ONU, fue pactada en marzo entre Zapatero y Erdogan. Una de las funciones del Alto Representante será la "promoción de los valores que la alianza representa como una forma creíble y viable de erradicar las tensiones entre diversas sociedades y la amenaza que suponen para la estabilidad internacional", señala Naciones Unidas en su nota.
Richard A. Clarke, un alto funcionario que trabajó en la dirección de la Seguridad Nacional de Estados Unidos con los presidentes George Bush, Bill Clinton y George W. Bush. En la edición española de su libro Contra todos los Enemigos, Clarke afirma: "El segundo objetivo prioritario tras el 11 de Septiembre debería haber sido la creación de un contrapeso ideológico a la versión fundamentalista y radical del islam de Al Qaeda, porque gran parte de la amenaza a la que nos enfrentamos es ideológica, la perversión de una religión. Las bombas y las balas, las esposas y los barrotes de la cárcel no van a atajar el foco de ese desafío ideológico".
Más adelante, Clarke insiste: "Debemos trabajar con nuestros amigos islámicos para forjar una respuesta cultural e ideológica a lo largo de los años, de la misma forma que luchamos contra el comunismo durante casi medio siglo actuando en los países no simplemente con guerras y armas, sino mostrando una ideología más poderosa y atractiva". Posteriormente sentencia: "La única forma de detener a Al Qaeda es trabajar con los líderes de las naciones islámicas para asegurar que se enseñe de nuevo la tolerancia hacia las religiones, que sus pueblos crean que tienen suficientes oportunidades de participar en el gobierno y en la economía, que se erradiquen las condiciones sociales y culturales que engendran el odio”.
La miseria que se vive en los países del Tercer Mundo es un perfecto caldo de cultivo para los terroristas, que ven en el dolor de los demás la llave para conseguir mover a la gente pobre al odio. La desigualdad actual en el mundo no es comparable a otras épocas, se necesita de una lucha ideológica a largo plazo junto a una mayor cooperación de los servicios de inteligencia de los distintos países para hacer efectiva la lucha de los Cuerpos y Fuerzas de Seguridad de los Estados a la hora de prevenir los atentados. La democracia ha de ganar al terror no sólo la batalla militar sino también, como se diría en inglés; "the battle for hearts and minds". Es decir, la batalla del espíritu y las ideas.
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