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domingo, 9 de septiembre de 2007

Carta en Libertad /4

Las palabras trazadas por la mano de un verdadero artista siempre quedarán en la memoria colectiva de la sociedad. Porque son capaces de representar lo eterno en el hombre. Lo más íntimo y a la vez universal. Lo más personal y también podemos encontrar en el resto de las personas. Los sentimientos más puros y a la vez oscuros. Porque su fuerza rompe con los grilletes de la razón escapándose a nuestro control y a la vez es lo que guardamos con mayor cuidado por miedo a que nos hagan daño.


Es lo que hace que seamos o dejemos de ser. Porque con cada decisión que tomamos somos alguien o dejamos de ser esa persona que hasta ese momento éramos para tomar otro camino. Ser libres significa ser conscientes, tener el control sobre cada opción que elegimos del abanico que la vida nos ofrece. Significa, al fin y al cabo, ser consecuentes con lo que hacemos. Los sentimientos son difíciles de aceptar, por ello también son difíciles de compartir. Pero cuando lo hacemos somos un poco más libres. Pues mostramos nuestra cara más humana y, por tanto, somos nosotros por fin. Tomamos conciencia de todo aquello que hay en nuestro interior y que conforma nuestra esencia. El amor nos hace libres. Sólo el miedo nos convierte en esclavos de la vida. En esclavos de nosotros mismos. Porque nos ata a nuestro pequeño mundo de inseguridades sin permitirnos descubrir el mundo que hay ahí fuera.

El mundo en que vivimos es tan frágil como la propia vida. Y en su fragilidad reside la complejidad por la que todos los días vemos cómo nuevos problemas surgen de la sombra de los anteriores. Donde intereses contrapuestos o situaciones difíciles dan la vuelta a todo lo que hemos conocido hasta ese momento. Nuestras peores pesadillas, por nuestros miedos ante todo, pueden llegar a hacerse realidad. Porque nos habremos vuelto locos y tomado las decisiones erróneas. Porque no habremos sabido ver más allá de lo que nuestros ojos nos permiten. Muchas veces la fe. La esperanza de poder tocar, aunque tan sólo sea rozar, la realidad de los hechos es lo que hace que nos acerquemos a nuestros sueños. Querer conocer hasta el último detalle de esa realidad tan compleja que se nos escapa de las manos es lo que nos permite poder “ver”, y por tanto, hacer. Sí, hacer. Construir un mundo mejor que el que nos han regalado nuestros padres.

No es sólo la vida en sí lo que nos hace sentir vivos. Sino la posibilidad de respirar. De que cada mañana al levantarnos inhalemos un poco de vida a través de la suave brisa que nos regala la luz del día. De que cada vez que nos dejemos acariciar por la lluvia nos sintamos un poco más libres. Un poco más fuertes de lo que en realidad, por mucho que no lo queramos reconocer, lo somos. Cada vez que abrimos una parte de nuestro corazón también abrimos una profunda grieta en la piedra que hemos construido durante largo tiempo para no sufrir. Porque al final, aunque seamos libres, somos tan débiles como el mundo que hay fuera de nosotros mismos. Por eso no podemos tomar decisiones con tanta facilidad. Tomar decisiones no es tarea fácil si no se quiere tener consecuencias inesperadas. Y eso es lo que, por desgracia, venimos viviendo hasta ahora en el mundo que hemos creado, querida Tierra.

Todo ha sido una gran mentira. Siempre necesitamos sentirnos atados a algo para poder estar seguros. Sentirnos protegidos del mundo ajeno a nosotros para controlarlo. Y aquellos que tenían el poder prefirieron mantener el engaño por miedo a un futuro incierto.

No somos perfectos y, por tanto, no tenemos la “verdad”. La “verdad” no está en una persona ni en una institución. La “verdad” está en todos, en el agua que baña la tierra de nuestro planeta y el fuego que la quema hasta consumirla. En la montaña más alta y el océano más profundo. Está en la realidad que con nuestros pequeños actos vamos modelando poco a poco. Por eso todo lo que tocamos debemos hacerlo con cariño, con cuidado. Para que el frágil cristal que mantiene nuestro mundo firme no se rompa en mil pedazos como las lágrimas que, cada vez que matamos un poco nuestro corazón, derramamos sin poder evitar. Porque algún día cuando dejemos fluir nuestros sentimientos más puros nuestro corazón volará con la fuerza de una tormenta y la pasión de un joven amante. No conoceremos la oscuridad. No caeremos en la locura de la perdición. Tan sólo veremos luz incluso en la sombra más terrible. Tan sólo sabremos levantarnos sonriendo cuando nos hundamos en el precipicio de la vida. Porque habremos aprendido que después de todo, somos humanos.

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miércoles, 1 de agosto de 2007

Carta en Libertad/3

Queridas Tierra y humanidad: Me despierto con la suave brisa de la mañana cuyo frescor trae consigo los susurros con los que os dediqué mis pensamientos mientras el mundo dormía. Sabéis que la “fe” no es cristiana ni árabe. No está en Dios o Alá. La “fe” está en nosotros mismos, pues reside en las raíces más profundas de nuestro ser. Es lo que somos. Es por lo que luchamos cada día al levantarnos. Pero de la misma manera que es el secreto mejor guardado por nuestro corazón es también lo último que puede quedar de nosotros. Si nos quitan esa pequeña parte nos dejarán vacíos, sin alma.

En nuestra sociedad el miedo a los demás viene de esa gran barrera que es el desconocimiento. Eso es lo que hace que a veces no seamos capaces de entendernos. Como también somos incapaces de comprender nuestras decisiones. Pues cuando no nos conocemos a nosotros mismos no tenemos una visión amplia del camino que queremos elegir. De los pasos que queremos dar para algún día llegar a ser quien queremos ser. Es tan difícil mantener el rumbo firme hacia nuestro ansiado destino en el intenso oleaje que es la vida…

Hoy en día quien muestra su lado más débil, su parte más humana es rechazado por la sociedad. Quien abre el corazón haciendo ver las limitaciones que tenemos como seres humanos que somos es visto como una penosa sombra de sí mismo. Sólo la imagen triunfante del que vence en la vida es la que atrae. A lo largo de la historia incluso se han erigido monumentos para conmemorar cualquier hazaña. Pero quien ha perdido, querida humanidad, ha quedado sepultado bajo los escombros del olvido. Sólo queremos ver el lado positivo de la vida para ser ése el espejo en el que poder mirarnos todas las mañanas al levantarnos. Para poder sentir que es posible una vida mejor. Pero a veces no es así. A veces también perdemos y al igual que hay que saber ganar, también hay que saber perder. Saber que toda luz tiene su sombra. Que toda parte positiva tiene su lado negativo.

Querida Tierra, aunque ganemos o perdamos, tú seguirás girando como desde el primer día. No importa lo que hagamos, pensemos o sintamos porque las agujas del reloj seguirán marcando los segundos, minutos, horas que pasan… Y con ellas veremos también pasar el tren de la vida. Un tren que nunca podremos volver a coger. Cada parada, cada instante y oportunidad que nos brinde la vida, siempre la dejaremos atrás sin remedio. Por eso es importante saber lo que queremos en nuestra corta existencia. Saber, al fin y al cabo, quiénes somos.

La felicidad reside en los pequeños detalles de nuestra vida. En esos pequeños momentos que hemos vivido de manera tan intensa que guardaremos siempre en nuestro corazón bajo llave. Porque es en esos momentos cuando nuestro corazón ha dado un vuelco y hemos sentido un estremecimiento por todo nuestro cuerpo. Por esa razón cuando muere alguien con quien has compartido momentos importantes de tu vida muere una parte de ti. Aunque también queda el recuerdo, los sueños... Porque vivir es compartir con las demás personas. Los demás siempre estarán en nosotros.

Con cada paso que damos escribimos una página en el libro de la vida cuyo testimonio entregaremos a las generaciones venideras. Lo que hagamos ahora tendrá sus consecuencias en el futuro. El mundo que disfrutamos ahora debemos cuidarlo porque en el futuro pertenecerá a aquellos que vengan después. Tampoco podemos crear un mundo cerrado sino abrirlo más con cada paso que demos para que sean ellos, los que tengan que disfrutar y a la vez sufrir el mundo, los que decidan. Porque la libertad está en cada decisión que podemos tomar. En cada elección.

Pero humanidad, bien sabes que juzgamos a las personas por cómo son. Por si son tímidos o extrovertidos. Por si ríen o lloran delante de nosotros. Nos dejamos llevar por lo que conocemos. Pero no por quiénes son realmente. No por lo que sienten o sueñan. Nuestros deseos también son parte de nosotros porque representan lo que querríamos ser. Por tanto, también significa ser. Porque lo que importa es el fondo y no la forma. El corazón y no la imagen externa.

Tal vez el día en que sepamos mirar con el corazón a los demás seamos más justos y, por tanto, también más humanos. Porque ese día aprenderemos a amar. Aprenderemos a ofrecer sin esperar nada a cambio. Y entonces viviremos en paz. Y bien sabéis, queridas Tierra y humanidad, que a veces esos momentos de paz hemos sido capaces de vivirlos a través de nuestros amigos, familiares o amados.

Pero por desgracia al final nuestros miedos, nuestro deseo de controlarlo todo, han hecho que nos cerremos a conocer, a querer aprender cada día de los demás. El día en que esto no suceda los grilletes del miedo y el desconocimiento se romperán. Dando paso a la luz de un nuevo día, por fin, en paz.

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domingo, 1 de julio de 2007

Carta en Libertad/2

Me despierto de un sobresalto y retomo esta carta cuyas letras son parte de mí para abriros el corazón, amada Tierra y humanidad. Palabras, palabras, palabras… Apenas susurros que se los lleva el viento con la fuerza del tiempo. Aun así su eco resuena en nuestro interior como una presencia que nos evoca lo que vivimos, lo que sentimos, quiénes fuimos. Imágenes deformadas por la ensoñación de lo que queremos ser y dejar atrás. Es tan difícil encontrar razón alguna para evocar el pasado… Al fin y al cabo ser consecuente también significa reconocer el lado negativo de nuestras acciones.

Las palabras conforman un lenguaje que, querida humanidad, creaste para romper los muros que no permitían entenderse. Gracias al esfuerzo, al empeño de muchos corazones creaste un instrumento tan valioso como poderoso que nos permite hoy día poder acercarnos a nuestros compañeros de viaje y fatigas. Pero el miedo por una parte, y el deseo de poder por otra, a veces levanta barreras infranqueables haciendo que parezca un abismo lo que en realidad es apenas un escalón que nos resistimos a subir. Si empujamos todos hacia una misma dirección haremos girar el mundo. Debemos unirnos para conseguir entender lo que nuestro corazón nos dicta en cada momento de nuestra vida, debemos escuchar la verdadera voz de nuestro interior y la de los demás.

Querida Tierra mía, en tu infinita generosidad nos has dado lo necesario para poder vivir en paz sin necesidad de arrebatarnos lo más valioso; la vida. Aun así, no sabemos aprovechar el regalo que nos has dado; un hogar en el que poder vivir. Una sensación amarga corroe mi conciencia al ver que mi sólo esfuerzo no es suficiente para ayudar a ser mejor tu existencia. Por ello apenas he luchado por que tu existencia sea mejor. Pero lo se, no hay excusa que valga la pena porque en cambio tú has hecho posible que yo pueda ser y sentir. Reír y llorar. La verdadera conciencia no es una imagen momentánea de nosotros mismos sino una “creencia” labrada desde lo más profundo de nosotros mismos día a día. Minuto a minuto. Porque nuestras convicciones son una parte esencial de nosotros mismos y a la vez nos permiten formar esa misma parte de la que pertenece.

Apenas siento nada cuando veo pasar los años por ti, amiga mía. Tal vez porque es una misma moneda con dos caras. Porque cada año que paso es un año vivido, un año en el que he reído y llorado, al fin y al cabo, un año en el que he acumulado experiencia; la sabia de la vida. Pero a su vez es un año menos que viviré y me dirijo al destino con que a todos nos cuesta convivir; nuestro fin. Debemos abrazarnos a esa idea en lugar de huir. Pero tampoco enfrentarnos en un delirante sentimiento de creernos dioses. Sino aceptar la contradicción de que hay que vivir en paz con la muerte.

En este largo camino jamás suficiente que es la vida debemos aprender al final a saber que hay que andarlo solos, pero sabiendo con quien escogemos caminarlo. Y es en esa agradable travesía donde al abrir nuestro corazón descubriremos recovecos del corazón ajeno que hasta para él eran desconocidos. Siempre es más fácil mirarse a través de la imagen que reflejan de nosotros los ojos de nuestros amigos. Y siempre es más difícil aprender a mirarse hacia nuestro propio interior por miedo a lo que podamos descubrir. Es esa palabra tan simple pero tan llena de significado; el miedo. El miedo a romper con los muros que hacen más injusta nuestra sociedad y también con los que nos impiden acercarnos a los demás. A ser personas. Pero el miedo a conocernos a nosotros mismos es todavía más difícil de superar. Significa reconocer que somos personas limitadas como lo es nuestra propia existencia.

¿Qué pensarás, querida Tierra, de lo que te estoy diciendo? ¿Tú, que has visto elevarse imperios que superaban la barrera de las distancias y también los has visto caer cuando se creían inmortales? ¿Tú, que has visto tanta sangre vertida para que esta humanidad a la que pertenezco empezase a despertar de su letargo? ¿Tú, que has visto a gente morir por ideales y a otra gente matar por poder? ¿Tú, que has visto la irracionalidad del odio que nos ha llevado a una lucha continua de ideas innecesaria? Quizás ese silencio tuyo perenne como los árboles que se limitan a sentir la grandeza del universo sea la mejor respuesta. Porque el silencio evoca la voz de nuestro corazón. Nuestra verdadera voz al fin y al cabo. Esa voz que está en paz consiga misma y con lo que le rodea.

La verdadera lucha que vale la pena, humanidad mía, es la que debes batallar diariamente desde la calle. Desde cada esquina y cada plaza para que la paz por la que tanto suspiras se haga realidad y le brindes un alma que la haga latir con renovada fuerza cada instante. Para que cada segundo que consuma nuestras vidas sin embargo no haga mella en esa palabra tan simple. Porque en su simpleza reside la libertad por la que al final todos podremos volar más allá de nuestros miedos.

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miércoles, 27 de junio de 2007

El amor y la libertad en nuestra sociedad

Enamorado podría decir que he estado enamorado de dos chicos. Y tampoco era amor, puesto que para mi con el paso del tiempo una cosa es en-amorarse, o sea, en-chocharse, y otra el AMOR. Con todas sus letras. Pues para mí amor es CONOCER, COMPARTIR. Claro, que es mi visión puesto que otra cosa bien diferente es vivirlo. Y además de las otras dos cosas decir también que amor considero que es RESPETO, también se puede traducir en sinceridad, por lo que se ha de ser consecuente.

El amor es algo humilde, del día a día, de estar por casa. Puesto que el amor en sí es algo estándar, es sentir afecto por alguien, pero al final, el matiz siempre lo ponemos nosotros. Y depende al final siempre de NOSOTROS. Puesto que nosotros en última instancia somos los que elegimos sufrir o no sufrir, algo que muchas veces viene condicionado por el apego que tenemos hacia el "otro", el sentido de pertenencia, como si la otra persona fuera nuestra. Pero no, todos somos libres y elegimos todos los días con quien estar, eso es lo bonito del amor. Sin ningún tipo de ataduras falsas creadas por el ser humano para sentirse más seguro, para sentir que lo controla todo.


Y de paso lo enlazo con la política, algunos diréis... ¿cómo no? Pues ea, no os voy a dejar con las ganas, claro xDD… Pero decir que de esa misma manera que el matrimonio no es una cárcel, que somos libres y somos quién decidimos con quién estar (valga la redundancia) en eso consiste el divorcio. Hace más de 30 años, un ministro de la UCD socialdemócrata -puesto que la gobernante en la transición Unión por el Centro Democrático estaba formada por los democristianos de centro-derecha y los socialdemócratas- Fernández Ordóñez, sacó adelante la ley del divorcio, donde dijo más o menos que el desamor no lo marcaba una ley, el amor no lo rompía una ley sino el desamor. Pienso que también los "cuernos", ¿por qué no decirlo? y más elementos importantes. Además supone la liberación de la mujer en aquella época donde aún el matrimonio era una institución bastante patriarcal, vamos machista. Y encima cuando hay maltrato a la mujer con doble razón.

La derecha de entonces se opuso a dicha ley del divorcio totalmente junto a la Santa Madre Iglesia, y alegaron, a ver si os suena, que la familia se rompía, que era el fin de la humanidad, etc etc… y otro tipo de "lindeces", vamos, "soeces". Aquella ley fue muy positiva en sus tiempos para hacer más libres, y por tanto, más democráticos a todos los españoles - el primer valor en que se basa la Constitución es la libertad-. Hoy en día se ha aprobado el divorcio mal llamado "express". Que viene a ser una adecuación a nuestros nuevos tiempos, ya bien lejanos de aquellos años 70 que aún olían a franquismo y busca la total liberación de las personas. Al hilo contaré que en un viaje de autobús conocí a una señora que me lloraba y me explicaba cómo su marido con una notable influencia en Cataluña no la permitía divorciarse de él y la insultaba públicamente. Éste es un drama más de tantos otros que la ley del divorcio "express" soluciona.


Punto y aparte en muchas ocasiones nos preguntamos si sólo puede haber un tipo de amor. Si el corazón sólo puede latir en una dirección como durante siglos nos han hecho creer. En el último siglo nos hemos dado cuenta de que también existen otras formas de amar, de que nuestro corazón lata. Pero no ha venido como una revelación sino como resultado de una lucha incesante durante siglos de personas que creían en la libertad de amar que poco a poco, paso a paso nos han ido abriendo los ojos y, cómo no, también el corazón. Lágrimas, sudor y sangre han hecho falta verterse para poder empezar a sentir el olor del valor de las personas que lucharon por ello y el eco de sus palabras dentro de nosotros, en nuestra parte más íntima… Hasta tomar conciencia de ello y recoger su testimonio para mantener que su llama nos siga alumbrando.

El paso de la oscura Edad Media basada en la superstición y el miedo hacia Dios a la época de la luz y el triunfo de la razón en el Renacimiento como paso previo a una sociedad más moderna y abierta no se produjo de la noche a la mañana. Fueron pequeñas revoluciones marcadas por crisis en aquella época las que fueron conformando ese cambio desde los hornos de la cocina. Muchas personas dieron pequeños pasos que fueron fundamentales para esa revolución que se daría luego basada en la belleza y la confianza en el ser humano. El dejar de lado supersticiones que mostraban al ser humano como el centro de todos los pecados, como alguien demasiado imperfecto que tenía que pasarse toda la vida purgando sus “pecados”, con una vida marcada por el miedo y el sentido de culpabilidad no fue nada gratis.

Muchas personas tuvieron que dejarse la vida en esa lucha por la libertad. Y como la vida es el bien más preciado de una persona porque lo es todo recordar en silencio su extraordinaria labor para poder ser libres hoy día es una buena forma de rendir tributo. Es una forma de que su lucha permanezca en nuestra memoria colectiva para no volver a cometer el mismo error ni caer en la falsa sensación de la comodidad de los cojines suaves cuando la libertad no es regalada, sino conseguida en el ardor de la lucha en la calle. Esa libertad no es algo natural en el hombre sino el resultado de una lucha ardua durante siglos. Por eso mismo esa misma libertad conquistada podríamos perderla de muchas maneras sin que nos demos cuenta.

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martes, 29 de mayo de 2007

LA LUZ DEL CORAZÓN


Yo, en mis entrañas,
fluyo en una pasión especial,
mi ser, mi esperanza,
dejan los cielos de surcar.

Mi máscara de la felicidad
tapa mi melancólica soledad,
que maternalmente es arropada
por las sombras de la noche,
como la tristeza de las almas
que es tapada,
por las olas calmadas
gracias a los murmullos
de la soledad tardía.

La que la luz vacía,
y la oscuridad
entre misteriosos susurros,
hace que brote
entre tenues destellos luminosos
de amores prohibidos,
cuyos suspiros brillan
en el oscuro manto,
y al que los amores miran
entre llanto y llanto,
como el triste canto
de las almas que va
entre ola y ola,
y como las olas que van
entre tempestad y tempestad.

Con un paso tuyo,
el firmamento es suelo,
y el mar es tierra,
tus hondas huellas
son bellas estrellas
en el inmenso manto,
y el llanto de las olas
es el gozo de las orcas,
que saltan con la canción
de nuestro suspiro de emoción,
pues tus bellos ojos
como los de las orcas,
son tan penetrantes
que llegan a lo hondo
de mi corazón,
y descubren, perciben,
sienten
lo que hay en el fondo
de mi ser,
ves mis diamantes
al igual que mis tristes despojos,
ves, sientes, oyes, hueles,
lo que veo, siento,
oigo, huelo,
y sacas mi yo profundo
reprimido como el agua
de un pozo,
me haces ver el gozo,
lo bueno de este mundo
que se devalúa
por el paso del tiempo
entre tanta amargura,
y ya se desvanece la soledad
al igual que la máscara
de la felicidad,
pues piso la luz de las estrellas,
la luz de la esperanza,
y el alma más tierna
al oído nos canta,
el aroma de la naturaleza.

(4-2-01)
11:15

LUIS CASAS

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LAS CADENAS DEL AMOR


Luceros tuyos,
que reflejan un mundo
repleto de ternura,
y con mirar al firmamento,
tu corazón surca
todos los cielos,
cual estrella fugaz
libre de cadenas,
y cual gaviota
hija del viento.

Con tu dulce voz
desnudas los versos
de la más bella poesía,
ahogando mi llanto
en los ríos de pasión
que fluyen por tus venas.

Con tus suspiros
desatas huracanes,
y los volcanes
más asustados,
entran en erupción
entre gritos de rebeldía,
clamando al cielo
que por fin mis labios,
sientan la ternura
de tus frescos besos.

Tus palabras rompen
las olas del mar,
haciendo que se cumplan
todas las promesas,
que desde tu corazón
nacen de la sinceridad,
en ese corazón
donde grandes batallas
se libran cada día,
y grandes emociones
surcan tu ser
cual estrella fugaz,
rompiendo con la noche
triste y oscura.

Tus manos expresan
con sus movimientos,
la belleza del cuerpo
en su forma más elevada,
haciendo mecerse al alma
que llevas dentro
con el compás del viento.

Y cuando caes en el sueño
del otro mundo,
con tus últimos suspiros
me arrastras al interior
de tu corazón,
haciendo así que viaje
por un sin fin de paraísos,
sintiendo la alegría,
y la pureza de la luz
que brilla entre luceros,
de la más grande
de todas las virtudes,
la sincera verdad,
uniéndome en la paz
de tu eterno sueño,
el letargo que empuja
al fondo del Más Allá,
por siempre jamás.


14-9-01
(02:05)
LUIS CASAS

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lunes, 21 de mayo de 2007

Carta en libertad/1

Bajo lágrimas de dolor mis manos van dibujando una carta a ti, mundo mío. Hogar que me permites vivir. Y a ti, humanidad, que has tenido que derramar la sangre de millones de inocentes para darte cuenta de lo importante que es la libertad, la democracia. Gracias a la lucha de mis antepasados hoy puedo decir que soy libre, que puedo ser yo sin máscaras que oculten mi corazón, sin barreras que me impidan manifestar lo que siento. No sólo se manifiesta uno desde la calle por un sueño, por un mundo mejor, sino también desde el corazón todos los días por seguir luchando por aquello que le importa. El miedo es la mejor arma de los que quieren arrebatarnos una parcela de nuestra libertad para ganarse ellos una de poder. El diálogo es la mejor arma de aquellos que tienen unos ideales y creen en un mundo mejor. Porque es posible. Porque querer es poder y nosotros podemos.

Durante siglos los pueblos bajo tu silenciosa mirada, mi querida Tierra, se han levantado bajo el clamor de la libertad y el derramamiento de sangre innecesario. No hay guerra que haya sido positiva, ni muerte que haya valido la pena. Sólo debe existir una guerra; la de la palabra. Y una meta; un mundo en paz y libertad. El ruido de las armas evita poder escuchar la poesía de las convicciones que poco a poco se conforman en lo más profundo de nuestro corazón. El dolor impide volar más alto que las olas imponentes que nos arrastran inevitablemente al fondo de nuestra existencia. Al abismo del odio. La ignorancia reside en la oscuridad que oculta la luz de nuestro corazón. El saber es aquel que, desde la humildad ante la inmensa grandeza de la humanidad, sabe aceptar al prójimo y hacer suyas sus ideas, sus sentimientos. Es saber compartir nuestro mundo y ayudar a que pueda ser mejor bajo el manto de la paz y la justicia.

La bandera que se iza en la tierra del liberalismo es la de la libertad, porque la libertad nos hace felices. Y la bandera que se iza en mi tierra, la del socialismo, es la de la igualdad, porque la igualdad hace que nuestro mundo sea justo y, por tanto, que también esté en paz. Pero al final todos andamos bajo un mismo cielo, en un mismo hogar; la Tierra. La tierra es aquella que sentimos como más nuestra, aquella que sentimos que ocupa un lugar especial en nuestro corazón. Pero en cambio la Tierra es aquella que nos acoge a todos bajo un mismo corazón, bajo un mismo latir. La música que escuchamos es la misma. El aire que respiramos es el mismo. Lo único que cambia es la mirada con que juzgamos nuestro mundo. ¿Tan grande es el abismo que nos separa a unos de otros? ¿Tanto es lo que debemos andar que preferimos sentarnos bajo nuestro árbol para ser sólo desde él el lugar donde queramos ver “al otro”?

Largas noches me he preguntado sobre la razón de mi ser. No he hallado respuesta alguna. Tal vez la razón de mi ser la configure yo día a día luchando porque mi corazón lata con la misma pasión que latía cuando despertó en la vida, en la conciencia del mundo en que vivo. Por esa pasión que me empuja a sentir, a querer que mi mundo, este desdichado mundo que me toca vivirlo aquí y ahora, sea cada día un poco mejor. Pero se que he de empezar a mejorar mi mundo mejorando la vida de los que me rodean. Sólo así podré saber si soy capaz de luchar por mis ideales, si seré capaz de luchar por un mundo mejor. El mundo es perezoso en los cambios, y por tanto, es necesario ser valiente y superar los miedos para combatir por ese “sueño”. Porque los héroes son los que desde la vida cotidiana ponen en peligro incluso su vida para salvar a los suyos, para hacer un poco mejor, al fin y al cabo, nuestra existencia.

Una voz a lo lejos me llama. Como un susurro que retumba en mi corazón con fuerza. Es el amor que clama por el dolor que se infringe día a día en el mundo sin razón alguna. Sin fundamento alguno que se rija por aquellos valores que nos hacen un poco más humanos, y por tanto, un poco más cercanos al prójimo. Libertad, justicia, igualdad, respeto… Valores que pueden agotarse bajo la fría noche de la superficialidad y que, sin embargo, quien disfruta de sus noches de locura desenfrenada y de su libertad no es consciente de qué hay tras su vida. Tras su “realidad” construida bajo las manos sudorosas de tanta gente que creía en un mundo como el que ahora podemos disfrutar. Bajo unas manos como las mías que te escriben a ti, Tierra mía, y a ti, humanidad, en libertad.

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domingo, 20 de mayo de 2007

Te Espero

Hoy sólo puedo decirte que te espero donde quiera que estés. Que mi corazón escucha el tuyo a lo lejos, pues sin sentir tu aliento puedo arroparme en ti. Me abrazas sin tocarme y me besas sin rozarme. Porque el sueño de una noche de verano junto a ti sigue aún en mí como una llama incapaz de extinguirse. Como el calor que nos une bajo el manto frío del universo. Como el latir interminable de nuestros corazones en lugares distantes y en momentos diferentes. Un encuentro, sólo eso, y nadie podrá separarnos. Un momento, sólo eso, y nuestros corazones latirán al ritmo acompasado de nuestro amor. Como si no hubiera dos cuerpos, como si no hubiera dos vidas. Sólo eso, el amor. Tan simple y tan cercano como el día a día que significa compartir la vida juntos. Como la unión de dos cuerpos en una sola vida que de sentido a nuestros días.

Donde quiera que estés cierra los ojos y concentra tu energía en un punto, en un lugar. Un lugar que es donde podremos convivir en paz y armonía. Un paraíso construido por nuestras propias manos y modelado por nuestra conciencia. Sabemos lo que queremos y sólo precisamos de una oportunidad para cumplirla. Un segundo, una mirada profunda y volaré a través de ti sin ningún miedo. Descubriré con cada gesto, con cada sonrisa una nueva luz en ti porque tú eres el Sol alrededor del cual mi vida gira. Sólo sueño con ese momento en que podamos comenzar. Con ese lugar donde se de el principio de una historia cuyo fin no logren alcanzar nuestros ojos jóvenes.

Vivo cada segundo sin ti como esa espera sin final. Como una gota de vida que no podré regalarte. Acepta mi humilde regalo, por favor. Acepta mi corazón porque no tengo otra cosa que entregarte. Su valor reside en la sinceridad de mis palabras que te llegan a través de la brisa del mar como susurros de un mundo lejano, de un mundo tan distante a ti. Pero tal vez no sepas que tras ese horizonte se encuentra tu destino y que las olas que ves cubrir la arena que pisas no son más que tus miedos. Sombras de ti mismo que has de saber superar alzándote en vuelo. Porque tras la incertidumbre estoy yo. Está tu vida. Empuja con todas tus fuerzas para alcanzar tu ansiado destino. Que el corazón sea el bastón en el que sostenerte en los momentos más difíciles. Que la seguridad de encontrarme sea la fuerza que te ayude a saltar todas las barreras que nos separan.

Ten por seguro que donde quiera que estés te sigo esperando tras las puertas de mi soledad que comparto contigo en silencio. Ten por seguro que jamás te fallaré, que cuando gires tu rostro ahí estarán mis ojos para abrazarte, ahí estará mi sonrisa para darte felicidad. Porque la felicidad consiste en ser libre y junto a mi lo serás. Porque no hay felicidad sin justicia, y nuestro amor es justo porque sólo se basa en nosotros, en nuestro corazón. ¿Confías en mí?

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domingo, 13 de mayo de 2007

Verano 2006/2
















1) Edificio de Naciones Unidas. 2) Vista panorámica de Manhattan en la zona sur de la isla donde está Wall Street. 3) Empire State Building. 4) Estatua de la Libertad. 5) Wall Street. 6) Central Park al atardecer con la Quinta Avenida al fondo.


Estando en el pueblo de Betty Tillman dos semanas y bastante aburrido me dispuse a planear mi viaje a Nueva York. Buscando información acerca de precios autobuses y demás para poder dirigirme a Nueva York. También intenté “contactar” con alguien que me pudiera enseñar la ciudad y algún rollete si se terciaba, jeje. ¿Por qué no decirlo? El hecho es que no busqué dar con nadie hasta que no supe que mi padre no pensaba dejar a mi hermana pequeña partir conmigo por miedo a que le pudiera ocurrir cualquier cosa en una ciudad tan grande como Nueva York. ¡Cuánto lamento ahora no haber ido con Elena! Acordamos mi padre y yo que yo madrugaría mucho para que Elena no se enterara y Betty Tillman tan amable como siempre me llevó a la estación de metro.

Aquella mañana me levanté temprano y me arreglé, preparé todo y a las siete y media de la mañana esperaba impaciente el que vendría a ser mi primer viaje sólo fuera de España. Sin amigos, sin monitores, sin ningún familiar…. Yo y Nueva York, una de las ciudades más importantes del mundo y el faro de occidente. Qué decir tiene que además de los rascacielos impresionantes y el estilo de Manhattan la ciudad la conforman sus ciudadan@s venidos de todas partes del mundo. Porque Nueva York es la ciudad de las oportunidades donde sólo triunfan los mejores. De echo el periódico más conocido y considerado como el mejor del mundo está ahí; “The New York Times”.

Betty Tillman me subió a su coche y me llevó a la estación de metro que estaba a un cuarto de hora de su casa. Cogí el metro y fui hasta Washington en dirección a la estación de autobuses. El recorrido en metro desde el precioso pueblo de Betty hasta Washington duró media hora, después tendría que coger otro metro para ir hasta el centro de Washington. La verdad que fue muy sencillo y eso junto a las ganas que tenía de ir a Nueva York me animó mucho. Estar en un metro de Estados Unidos era como estar metido en una película hollywoodiense viendo pasar ante mí las calles al estar en la superficie hasta que bajó al subterráneo para ir al centro de la capital política y militar de Estados Unidos, aunque mi verdadero destino era otro.

Cuando llegué a la estación de buses habían dos colas; la primera que era muy larga para ir a numerosos destinos del país y la segunda, mucho más corta que la anterior, para dirigirse a Nueva York en cuatro horas. ¡¡Las mismas horas que tardo en ir de Madrid a Valencia!! ¡¡Tan cerca y tan lejos a la vez de mi destino ansiado!! Me puse en la cola de espera para el autobús, que era muy larga y además aguantando al de delante que no paraba de hablar por el móvil y que luego sería mi compañero de viaje, y tuve que esperar media hora para subir al bus. A mitad de trayecto el conductor paró media hora a un lado de la carretera sin poder bajar del bus y luego prosiguió el viaje. Aproveché para llamar a la gente con la que había hablado durante cuatro días sólo a través de Internet y al final quedé con un hombre de 26 años brasileño en que me recogería. Al acercarme a Nueva York pensé que me deslumbraría pero justo antes de la famosa ciudad vi un pantano bastante sucio y me quedé un poco desilusionado, bueno bastante. Aunque no sabía siquiera lo que me esperaba…

Al acercarme el bus bajó por un túnel hasta llegar finalmente a la estación de autobuses de Nueva York. Lo que no me podía imaginar es que estaba en pleno corazón de Manhattan a sólo dos calles de la famosa Quinta Avenida donde se encuentra también el Central Park y el Museo Metropolitano de Arte.

Bajé del bus que se encontraba en un parking subterráneo donde estaba a todo bastante a oscuras y me metí en el edificio de la estación. Estaba todo repleto de tiendas y restaurantes. Comí allí una hamburguesa y me dispuse a esperar al brasileño que se había ofrecido a enseñarme la ciudad. Al final me dejó dormir en su casa dejándome una habitación y todo. Acordamos que él seguiría con su quehacer diario mientras yo visitaba por mi cuenta la ciudad. También me dijo que más de un día me acompañaría a visitar algún lugar. Y de hecho así fue.

Al salir de la estación de autobuses me quedé deslumbrado por la visión de los rascacielos además del continuo movimiento del tráfico. Estaba en el corazón del corazón de Estados Unidos, valga la redundancia. Tomé una instantánea de la zona en que estaba nada más llegar, y por tanto, de la primera impresión de una de las ciudades del mundo favoritas. Dicen que Madrid es muy cosmopolita… ¡¡Ja ja!! ¡¡Me río!! Ya me lo dije una ex compañera de piso, Dana, que no entendía cómo en Madrid la gente se pensaba que éramos el centro del mundo. Y razón no le faltaba. Fuimos a su casa y dejé las maletas. Estaba muy cansado y esperamos a la noche para dar una vuelta y cenar por ahí. A la mañana siguiente me levanté y él se fue al gimnasio mientras yo aprovechaba para visitar el Central Park. El tiempo que hacía en Nueva York era perfecto, por lo que el parque estaba repleto de gente tomando el sol o yendo en bicicleta. Me llamó la atención una caseta en tono así rojizo bonita que era para las marionetas.

Cuál fue mi sorpresa que el parque estaba en pleno centro de la Quinta Avenida, es decir, una parte daba a la avenida más conocida de Nueva York. Fui al Museo Metropolitano de Arte (Metropolitan Museum of Art) que contrastaba su estilo neoclásico con el resto de edificios de la zona, que se podía ver que era una zona residencial para gente con mucho dinero. Al entrar al museo me quedé maravillado con el hall, donde en la parte de arriba había una orquesta de música clásica que amenizaba la visita. La entrada me encantó, así como unas escaleras con pilares de la época romana a los lados que parecía que habías viajado en el tiempo. Este museo que visité tiene arte de todas partes del mundo. Tiene un templo al estilo del Templo de Deboth de Madrid, también tiene una reproducción en pequeño de una pirámide egipcia así como de un templo budista con su estatua y todo. Además de contar con arte de China o una reproducción a tamaño natural de una típica casa japonesa con su patio interior adornado con una fuente y su sala de tomar el té.

El museo contaba a su vez con una zona de la época medieval con las armaduras de la época y las armas, así como arte de África que por ejemplo pude ver una escultura echa para pedir a los “dioses” que lloviera. Trajes de indios de América del Norte, de samuráis… Pinturas del barroco, del renacimiento… Aquel museo me dejó sin palabras porque pude ver el valor de la cultura como nexo de unión entre todas las personas del mundo a través de unos principios universales. Cómo puede llegarse a un mundo en paz a través de nuestra riqueza cultural donde podemos que, al fin y al cabo, no somos tan “diferentes”. Al salir del museo muy cansado volví por Central Park y vi un lago donde ponía el nombre de la mujer de JFK, Jacqueline Kennedy. Pude contemplar el atardecer donde los rayos de sol acariciaban los rascacielos al fondo recortados por el verde intenso de los árboles de Central Park. Aquella experiencia me encantó.

A la noche cenamos por ahí y me fui a dormir pronto para levantarme al día siguiente y seguir con mis visitas. Aproveché para descansar y luego visitar la Quinta Avenida y la zona por donde estaba. A la noche también cenamos pronto, pero esta vez en casa y lo demás no lo cuento. Al día siguiente me levanté y fui a ver la Estatua de la Libertad pero como el metro es un lío y en un mismo andén pasan varios metros con diferentes destinos acabé dos paradas antes de la que quería ir. Y la verdad que en Nueva York no son iguales las distancias que en Madrid. Al salir del metro vi que estaba en la zona famosa de Wall Street, donde la bolsa y donde se han rodado tantas películas. Rascacielos altísimos de empresas y calles muy parecidas entre sí.

Estaba perdido y no se me ocurrió otra cosa que llamar a Alberto de Valencia, quien me agobió diciéndome todo lo que tenía que ver (para lo que hubiese necesitado un mes más por lo menos) y además dando más vueltas. Me estaba agobiando bastante al dar tanta vuelta y después de una conversación de por lo menos media hora colgué, no me extraña el facturón de móvil que me vino después. Me acerqué a dos chinas para preguntar y con una cara de mala leche ni me dijeron una sola palabra. Luego pregunté a una mujer de unos 30 años muy maja para preguntar por Naciones Unidas y la Estatua de la Libertad, opté por la Estatua y me dirigí calle abajo. El hecho es que con la tontería de tantas vueltas acabé necesitando un día entero para ver la dichosa estatua. Mucha gente dice que esperaba más de la Estatua, ¿pero qué quieren? Es eso, una estatua, demasiado hortera hay por ahí suelto. La Estatua de la Libertad es más la belleza de la misma y lo que representa; la libertad, la esencia de la democracia y, por tanto, de la cultura occidental.

Llegué a la zona del puerto y numerosas colas se agolpaban para coger un barco turístico con diferentes destinos. Pude ver a lo lejos la isla donde se sitúa “la estatua” y me encantó la vista panorámica del puerto con los barcos y la estatua al fondo. Acabé encontrando la cola para ir a verla y cuando estaba a punto de subir a bordo me dijeron que ahí no se compraban los tickets, así que me tocó esperar la dichosa cola de 20 minutos dos veces. Iba un poco de pardillo la verdad pero bueno. Al subir al barco es donde más pude comprobar la cantidad de gente de tantas partes que van a Nueva York. Gente de la India, de África… ¡¡Me encantó!! Al acercarse el ferry a la estatua pude tomar varias fotos y me encantó, aunque no me apeteció esperar una hora para subir a la estatua para tener una vista que estaba teniéndola mejor desde el mismo barco.

Luego al volver bajamos y varios jóvenes hacían marabalismos mientras esperábamos a poder bajar del barco. Lo estaba deseando para poder volver a casa ya que aquella noche íbamos a salir de fiesta. Volví a casa y vi un poco más la zona donde estaba para luego quedar con el brasileño como le llamo e ir a cenar por ahí. Cenamos en un sitio donde comí una pasta muy rica y los camareros eran latinoamericanos. ¡Cuánto lo agradecí! Luego me llevó a unos pubs de ambiente por la zona y conocía a la mujer de la entrada, la verdad que el sitio era tipo “El Gris” y acabé liándome con un canadiense. Al salir estaba ya bastante perjudicado y acabé hablando con un chico que me preguntó que de dónde era, le dije que de España y me dijo algo así como ¡oh! ¡¡Zapatero!! ¡¡Mucho mejor que nuestro presidente (Bush)!! Casi nos liamos pero me contuve porque llevaba un caminito nada bueno…. Es que fue decir eso y me derretí, además de ser el típico chico moreno con el pelo sólo un poco largo muy guapote. Ligué más allí que aquí….

Al día siguiente me quedé dormido durante el día, si me volviera a pasar no dormiría tanto porque hacerlo en Nueva York debería ser un delito penado. Cenamos en la zona gay de Nueva York en un restaurante muy bueno y barato. El sitio me encantó con una terraza que daba a la calle y se respiraba un ambiente muy tranquilo. La verdad que los sitios allí son muy sofisticados y la comida bastante buena. Luego aquella noche me dijo de llevarme a la zona de Broadway pero de camino nos encontramos a unos amigos suyos. Aquello me recordaba a Queer as Folk pero bueno. Contándose todos los chismorreos y tal. Fue curioso no se, era como en Madrid con Ferxu y tal pero a la americana.

Después nos dijeron de ir con ellos a una discoteca así que yo no me opuse. Me presentaron a más gente y acabamos en una discoteca decorada en plan chino oriental con una zona con mesas para sentarse, una pista de baile amplia y una zona para los gogós. Había dos plantas y dos barras. Evidente. Después de aquella noche de locura en la discoteca al día siguiente volví a quedarme dormido. Así que sólo aproveché para dar alguna vuelta y ver más calles de esa maravillosa ciudad que es Nueva York. A la noche volvimos a cenar por ahí e hicimos turismo de noche, pero no penséis mal. Fui a la zona cero donde los atentados del 11-S en las Torres Gemelas y aquello fue como ir a un cementerio. El contraste de los grandes rascacielos y la manzana solitaria fue tremendo… También pude estar en uno de los metros de la zona cercana a donde tuvo lugar aquella catástrofe.

Una vez habiendo visitado la zona cero cogimos un taxi y dimos una vuelta por el famoso puente de Brooklyn en la noche iluminado. Fue como mágico y la sensación de libertad fue embriagadora… Aquella zona no era muy segura así que nos dirigimos a la zona de Stone Wall, es decir, al barrio donde comenzó la lucha gay por el reconocimiento de los derechos humanos allá por los años setenta donde una de las primera mujeres que fueron un símbolo gay fue la protagonista del “Mago de Oz”. O eso me dijo el chico. Vi el parque donde estaban las figuras de dos chicos que son pareja y dos chicas también pareja así como el primer bar gay de Nueva York.

Al día siguiente ya me levanté por fin pronto y acompañé al chico a que hiciera unos recados pudiendo ver otra zona de la ciudad. Luego me llevó a la Quinta Avenida donde pude ver una de las tiendas más famosas de ropa de Nueva York; Macy´s. Un edificio de seis plantas con todo tipo de ropa con bastante clase el hall principal. Cuando veía ropa pude ver a una dependiente negra bailando a Michael Jackson muy graciosa y el brasileño se puso a bailar con ella, mientras sus compañeras le decían en plan; Querida, estás como una cabra… También había un dependiente bailando salsa con una mejicana. La verdad que se respiraba mucha alegría en Nueva York, y eso te contagia. Bajamos a la zona para los turistas y me compré una sudadera de Nueva York.

Después de aquella visita fuimos al Empire State Building y vimos el atardecer en la planta número 86. Las colas eran larguísimas y el edificio recordaba a la época dorada de los años 20. Arriba pude ver todo un espectáculo de colores y luces que bañaba toda la isla de Manhattan. Inolvidable. Poder ver la zona de Wall Street a lo lejos o los puentes colgantes que conectaban el centro con los barrios del Bronx entre otros me emocionó. Estaba como poseído sacando fotos.

Después dimos un paseo por la zona viendo cómo atardecía ya finalmente con todas las calles atestadas de gente y todos los grandes carteles publicitarios. Toda la ciudad es clase, jeje. ¡Quiero volver con vosotros, y que se venga Alfredo que se moriría del gusto! Cenamos por la zona de Stonewall en un restaurante muy moderno lleno de gente. El brasileño se conocía a unas mujeres que estaban en un gimnasio y les saludó. Volvimos a casa y a dormir. Mi estancia la había alargado dos días más de lo inicialmente esperado. Y mi hermana mientras enfadada conmigo como es natural.

Al día siguiente ya fui yo sólo para el edificio de Naciones Unidas, estandarte de la legalidad y la paz internacional. La verdad que el anterior secretario general Kofi Annan ha puesto el listón muy alto para su actual sucesor. Cogí un autobús en dirección al edificio donde hubo una discusión entre la conductora del bus y un hombre en silla de ruedas. Ella le dijo que era la maldita reina del bus al más puro estilo de Woopi Wolberg. Aquella escena me encantó.

Al llegar a la zona de Naciones Unidas me quedé ensimismado ante el edificio y todas las banderas izadas. Al otro lado del río me recordaba imágenes de la película “La Intérprete” con Nicole Kidman como protagonista. Me acerqué y vi unas cuantas esculturas y enseguida entré en el edificio. El hall principal me volvió a recordar a “La Intérprete” y me dirigí al stand donde ponían los horarios de las visitas guiadas. Como tardarían dos horas para que fuera en español me cogí una visita guiada en inglés. La mujer que nos guió era china y llevaba cinco años en Nueva York así como un par de ellos haciendo de guía en Naciones Unidas. Era periodista.

Para empezar nos contó la historia de Naciones Unidas frente a una pared con la foto de todos los secretarios generales del mismo organismo. Pude ver luego el Consejo de Seguridad donde se decidió en 2003 la maldita guerra de Irak y la Asamblea General, ejemplo de una democracia mundial aunque en el actual mundo haya todavía muchos países sin democracia. La cuestión es; ¿se puede imponer la libertad? Me da que no pero bueno… Visitamos el Foro por los Derechos de la Mujer que estaba reunido así como el del Desarrollo Económico de los países. También vimos los regalos que habían sido dados a Naciones Unidas como la reproducción del barco real de Tailandia o una maqueta del tren de China, que es el más largo del mundo, ambos donados por los propios países. También una pequeña exposición de los efectos devastadores de las bombas atómicas lanzas en Hiroshima y Nagasaki. Y ahí se terminó la visita.

Volví a casa y aquella noche tuvimos una discusión. Como se dejaba llevar el brasileño demasiado por la exaltación me echó de su casa para luego perseguirme por las calles y pedirme perdón. Fue una experiencia un tanto rara por eso cogí un taxi corriendo y llamé al chico moreno de la discoteca y me dijo que fuera a una dirección que me facilitó. Allí me recogió, resulto ser unos de los creadores de una de las páginas web más conocidas de contactos en Nueva York como aquí Bakala.org. Fue muy majo conmigo y acabamos liándonos. Aquel día era mi último día así que como además él se iba a una casa en una playa gay cercana yo aproveché para volverme a Washington. Me presentó a un amigo muy gracioso que hablaba español pero así como muy rápido con un acento muy divertido.

Al volver a Washington me dirigí al pueblo donde estaba mi familia con la siempre sonriente y amable Betty Tillman pero para encontrar la casa di mil vueltas hasta entrar en un bar al más puro estilo norteamericano donde estaba la dueña así grande, el típico policía de la zona y el que servía, además del hombre mayor que tenía un tractor y venía del campo. Todos en la barra que dan la imagen de alguien desganado y acostumbrado al devenir diario. Pero luego resultaron ser muy amables y me dijeron dónde estaba la casa. Volví y me duché y al día siguiente de vuelta a Valencia.

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sábado, 12 de mayo de 2007

Verano 2006/1








1) Arriba en el centro Casa de Campo de los Niskanen. 2) Ardilla en pleno centro de Washington, es una ciudad con mucha luz y muy verde. 3) Casa Blanca en pleno centro de Washington. 4) Abajo en el centro concentración ante el Capitolio.


Tras celebrar el Orgullo Gay con Ferxu, Pablo, Alicia, etc etc. Es decir, las Britneys, me cogí un autobús con destino Valencia, mi casa. Cada vez que vuelvo a Valencia es como volver a empezar… Se hace demasiado pesado. Pero lo bien que me tratan en mi casa al llegar me hace tener más ganas de ir con ellos. Ya lo he dicho; el verano para la familia. Otra cosa es Nochevieja o Semana Santa, fecha esta última que me gustaría poder aprovechar para viajar por Europa. Qué duda cabe que Europa es el centro de la cultura en todo el mundo, con países tan diferentes entre sí que sólo por eso vale la pena descubrir.

Nada más llegar a Valencia apenas tuve tiempo para adaptarme a su ritmo más tranquilo, para acostumbrarme cuando corriendo tuve que hacer las maletas con otro nuevo destino; Granada, la ciudad del palacio árabe más grande jamás construido; la Alhambra. Ciudad donde vive mi abuela. Ocasión para descansar tranquilamente junto con mi abuela y mi hermana en un ambiente tranquilo bien alimentado y tratado. Aunque ciertas “normas” no dichas pero sí establecidas son bastante estrictas. Al final lo mejor fueron las tardes tranquilas en las terrazas de las calles granadinas con ese encanto andaluz que las hace únicas. Da la sensación de estar a caballo entre el presente moderno y rápido y la tranquilidad del transitar del pasado… Con esas calles estrechas de piedra parece que se vuelve a otro tiempo. Ni qué decir tiene de la ropa que me compré allí y los helados que pude degustar. En quince días sólo salí de fiesta dos días y me lo pasé bien, aunque no tanto como aquí en Madrid.

Después de haber estado con mi abuela y con mi tío nos volvimos de nuevo a Valencia Elena y yo en un segundo viaje extenuante en autobús de 12 horas. ¡Horrible! Tras estar un día fue todo muy rápido, deshacer las maletas para volver a hacerlas con un nuevo destino para un mes; Estados Unidos. Gracias a las amistades que se ha forjado mi padre a lo largo y ancho del mundo he tenido la suerte de cruzar el “charco”. Como es costumbre colas y más colas para coger el avión y después de haber perdido casi la noción del tiempo, y digo casi porque hay que estar atentos a coger el avión, finalmente subimos a bordo. Nos reciben sonrisas “profident” en un tono amable y cordial. Y… rumbo a Washington. Fuimos invitados por la familia Niskanen (el hombre tiene una gran reputación que fue uno de los asesores económicos del presidente Ronald Reagan (1981-1989) durante su mandato) las dos primeras semanas de Agosto en su residencia que se sitúa en el centro de Washington a unas cuatro o cinco manzanas del Capitolio, es decir, de la cámara legislativa de Estados Unidos.

Cuando llegamos al aeropuerto cogimos un taxi con dirección casa de Niskanen. El conductor era de Afganistán y nos fue señalando los monumentos por los que pasábamos. El cementerio de Arlington cerca de Washington, aunque realmente pertenece al estado de Virginia desde 1847, en honor a los soldados norteamericanos muertos en guerra desde la Guerra Civil hasta la de Irak del 2003. Es el segundo cementerio más grande de Estados Unidos con 300.000 enterrados. También pasamos por el Pentágono, un edificio enorme que representa el poder militar de la primera potencia mundial: Estados Unidos.

Luego al llegar a la casa unifamiliar con una fachada preciosa entre roja y granate con un pequeñito jardín a la entrada nos recibieron los Niskanen. La casa tenía dos pisos y un trastero enorme muy bien arreglado para visitas con dos camas y un cuarto de baño, además de la bicicleta aeroestática que a Elena le gustaba a veces utilizar y la televisión con DVD. Los otros dos pisos se distribuían el primero con el salón y la cocina y el de arriba con dos habitaciones y otro cuarto de baño.

Aquella zona era muy tranquila y bonita. Cerca de la casa había un teatro donde me comentaban que allí hacían obras clásicas como Romeo y Julieta pero adaptadas a los tiempos que corren ahora en un restaurante de Nueva York. Los primeros días estuvimos de día visitando varios museos, como un museo de aviación donde había prototipos de aviones de la Segunda Guerra Mundial o cohetes lanzados al espacio, así como el primer aeroplano que cruzó el Atlántico. Estuvimos en una galería de arte y finalmente fuimos al Capitolio. Mi padre al ser mayor se cansaba fácilmente y se quejaba pero le acabamos convenciendo para visitar el Senado por dentro, la verdad es que imponía respeto… Era como estar en el corazón de la democracia, de la libertad. Frente a aquel edificio se dieron cita aquellas gloriosas manifestaciones en los años 60 contra la guerra de Vietnam o discursos memorables como el del asesinado Martin Luther King; “Tuve un sueño…”. En el senado sólo estaba presente el orador, el presidente y dos más, supongo que como aquí en España, es decir, la decisión según al partido que se pertenezca ya está tomada de antemano salvo contadas excepciones.

Uno de los días que fuimos al Capitolio había una manifestación de chinos en contra del tráfico ilegal de órganos que las autoridades permiten incluso ocultan en su país. Era curioso porque incluso hacían escenas como las figuras que vemos en el centro de Madrid por ejemplo el tipo del paraguas que hacen movimientos como máquinas.

La Cámara legislativa no sólo cuenta con el edificio del Capitolio sino también con edificios colindantes administrativos y una biblioteca. La biblioteca es la más grande del mundo con más de 160 millones de volúmenes traducidos en más de 460 lenguas. Al entrar en aquel edificio impresionante una señora mayor muy amable nos atendió y al saber que éramos de España nos recomendó visitar Nueva York. Yo encantado con la recomendación y mi padre cambiando rápidamente de tema. La mujer nos enseñó la sala central de la biblioteca y algunas partes del mismo edificio. Me quedé encantado… Se respiraba un silencio majestuoso como el faro de la cultura que representa. Al día siguiente visitamos un monumento en honor a los soldados muertos durante la Segunda Guerra Mundial y la Casa Blanca, situada para sorpresa mía, en pleno corazón de Washington.

Una noche los Niskanen nos llevaron a los monumentos que hay a lo largo del río Potomak en Washington del propio Washington, el general que liberó a Estados Unidos de Inglaterra, y de Lincoln. También nos fue contando la historia como un famoso discurso del presidente Lincoln que suprimió la esclavitud de Estados Unidos, el cual recibió un discurso primero echo por un asesor y en pleno viaje a Washington para hacerlo en tren lo tiró a la papelera y redactó en ese trayecto el discurso que quedaría en los libros de la historia.

También visitamos la casa de un amigo común de mi padre y Niskanen; Edward Lootwak, estratega militar de prestigio internacional que también publica artículos en el “New York Times”. Su mujer es artista y hace esculturas. Se veía que había una gran amistad entre la mujer de Niskanen y la mujer de Lootwak. Después los fines de semana íbamos a la casa de Campo de los Niskanen del siglo XVIII restaurada con un estilo clásico. Tenía pista de tenis, piscina, piraguas para el río que había al lado y caballos. Hicimos más de un día barbacoa.

Algún día hicimos visitas como a Ocean City donde me pude bañar en el océano atlántico por primera vez con unas olas increíbles y un frescor revitalizante. Aquella experiencia me encantó. Aquel pueblo a orillas del océano parecía una feria de julio lleno de gente con restaurantes, tiro a la diana y todo tipo de actividades de una feria. En medio de la playa había una noria gigante. También bajamos a un pueblo que había al lado de la casa de verano donde visitamos la biblioteca. Todo con un estilo precioso muy típico de película americana.

También aprovechamos Elena y yo para ir al museo de espionaje, algo bodrio la verdad. Me quedé decepcionado. Pero lo mejor fue el andar por las calles de Washington con ese estilo neoclásico norteamericano que como bien decía mi padre representaba el poder de la primera potencia mundial. También veíamos las tiendas y grandes almacenes con carteles luminosos fuera típicos de las películas americanas donde también podían anuncios publicitarios.

Después de aquella estancia de quince días fuimos a casa de Betty Tillman para pasar otros quince días. Betty es la secretaria de Buchanan con casi 80 años que desprende una vitalidad extraña en alguien de su edad. Primero fuimos a la Buchanan´s House situada en la universidad de aquel pueblo. La Buchanan´s House es una residencia construida para el propio Buchanan con el fin de hacer estudios de economía donde tiene también contratado a un surcoreano como su ayudante.

La casa tenía dos pisos, era de color amarillo y en el interior había en la entrada dos mesas para las secretarias, un salón, una cocina, un cuarto de baño, una habitación donde guarda los premios, como el premio nobel de 1986 o trajes como el de doctor Honoris Causa de la Universidad de Granada, que por cierto a veces se pone el sombrero y todo cuando nadie le ve.

Aquellos días estuvimos yendo de la casa de Betty Tillman al trabajo y viceversa. Tenía dos televisores enormes con los canales de televisión digital y para comer todo tipo de cosas para picar; entre ellos mis cereales favoritos; Honey Loops. Elena y yo estuvimos peleando para conseguir Internet y fue a través de Internet cómo preparé mi viaje a Nueva York.

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Esencia

¿Qué son los sueños sino un espejo deformado de nosotros mismos en el que poder mirarnos con orgullo? ¿Qué es la esperanza sino la fuerza interior que nos ayuda a levantarnos cada día? ¿Qué es el silencio sino nuestra paz interior? ¿Qué es el amor sino un fragmento de nosotros mismos y el desamor sino ese fragmento partido en mil trozos? ¿Qué es la vida sino el camino que debemos andar? ¿Qué son los amigos sino la brisa que nos empuja a seguir caminando con ganas? ¿Qué es un herman@ sino nuestras raíces como las del árbol que se agarra a ellas hasta en los peores momentos? ¿Qué son los padres sino la esencia de nosotros mismos, nuestros creadores y compañeros de viaje a la vez?

Una vida, un sueño a veces cumplido y otras truncado al chocarse con la cruda realidad. La vida está echa de jirones de esperanzas rotas llevándonos a una lucha interminable entre lo que queremos conseguir y lo que hemos conseguido. Vemos a través del cristal de la pantalla del televisor el espejo deformado que conforma nuestros sueños, vemos a través del ejemplo idolatrado de otras personas, de otras vidas esa parte que querríamos tener en nuestra realidad diaria. No vemos lo negativo del poder, sólo nos dejamos eclipsar con su luz que nos ciega para no ver qué hay detrás. De la misma manera nuestros prejuicios son ocultados por las capas hipócritas de nuestra sociedad. Razones sin fundamentos que estén basados en los valores que cada día hacen un poco mejor nuestra vida; amor, tolerancia, libertad, revolución…. Tender la mano a un amigo es una gran muestra del bien, es una pequeña revolución que hace levantarse al caído, al necesitado para juntos poder caminar el sendero pedregoso de la vida.

Nuestros miedos son nuestros peores enemigos, son las barreras que nos autoimponemos por no querer ir más allá, por tener miedo a volar y ser libres por si acaso nos estrellamos y la caída entonces sabemos que será peor… Pero si no intentamos volar con la ayuda de esa brisa, de ese soplo de aire fresco que son nuestros amigos nunca sabremos qué hay más allá de nuestros propios ojos. El árbol que nos ha dejado anidar es nuestro hogar acogedor y esas raíces que nos permiten sentirnos fuertes son nuestros hermanos –los naturales y los que la vida nos da como regalo a lo largo de ella- porque sabemos que siempre estarán ahí, que siempre tendremos a dónde aferrarnos cuando nos encontremos en un callejón sin salida.

Un amanecer, la brisa del mar, el ruido de la espuma al acariciar la orilla…. Ese momento mágico cuya luz nos regala una paz interior inmensa como el propio universo. Sentimos cómo los planetas giran y giran alrededor del Sol en una danza silenciosa al son de unas notas ocultas bajo el manto de la fría oscuridad que lo cubre todo. En el amanecer de un nuevo día esos rayos de Sol van descubriendo todas las partes ocultas bajo la noche como cuando amamos y somos correspondidos donde vamos y nos van descubriendo esa parte que no se puede vislumbrar en la fachada de nuestra sociedad. Contemplamos la magia de la vida con el baño de luces que la naturaleza nos ofrece cada mañana, vemos que el sentido de la vida está en eso, en lo que sentimos y vivimos.

Cada vez que vemos cómo un sueño se rompe al chocarse con la dureza de la realidad nace una esperanza del hueco más recóndito de nuestro corazón. Cada vez que hacemos que sonría alguien dibujamos un arco iris en los días grises y lluviosos de nuestra existencia. Cada vez que odiamos tiramos una pequeña parte de nosotros al abismo de la ignorancia. Cada vez que perdonamos nos reconciliamos con nosotros mismos al abrir nuestro corazón al amor. Cada vez que nos levantamos por la mañana andamos, disfrutamos un poco más de la vida. Al final la vida consiste en compartir; compartir momentos –risas y tristezas-, compartir experiencias, compartir nuestras ideas con los demás, compartir nuestro hogar que es al fin y al cabo la Tierra. Ésa es la esencia de la vida.

A ti, Elena, que me has permitido poder ver el valor de la familia, que me has ayudado a saber querer y perdonar. Porque contigo se lo que es tener un hermano y quererle. Por todos esos veranos que hemos pasado y seguiremos pasando juntos.

A ti, Silvia, porque desde el primer momento estuviste ahí conmigo para regalarme cada día una nueva esperanza. Porque tu amistad no conoce de fronteras ni de resentimientos. Por todos esos paseos céntricos que tantos buenos momentos me han hecho pasar. Por todos esos libros que me has recomendado, porque cada libro es un tesoro. ¿Sabías que ahora yo hago lo mismo, que cuando llega un cumpleaños regalo algo que se que va a gustar y un libro?

A ti, Ferxu, porque tu paciencia es el fiel reflejo de una amistad sólida basada en la comprensión del “otro”. Por todas esas charlas políticas y no tan políticas en Vázquez de Mella. Por todas las risas que hemos vivido juntos (ni qué decir tiene el primer año que en lugar de hablar sólo reía…).

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jueves, 10 de mayo de 2007

La Voz de la Felicidad

Un mundo se abría bajo la atenta mirada de Ángel. Un cuadro sin la firma de su pintor donde tan sólo un sentimiento que abría sus alas le inundaba el corazón.
- ¿Te ocurre algo?- le dijo una chica de sonrisa amable.
- Nada, recordaba mi pasado, este sitio me ha llevado de la mano a través de momentos inolvidables- murmuró Ángel ensimismado.
- Suele pasar, este paisaje lleva consigo el eco del recuerdo en su luz. Es como una ventana que nos muestra los deseos, esperanzas y recuerdos ocultos en nuestro corazón.- sentenció la joven con una mirada inquietante.

Sin saber qué decir Ángel se volvió, la miró como esperando una explicación de lo que le acababa de decir, y sin mediar palabra comenzó a hablar en un tono bajo y pausado;

- ¿Sabes? He viajado mucho y he conocido lugares exóticos, pero sin duda alguna no hay nada como la gente que te rodea. He ido con el viento como una veleta, y no he tenido miedo ni a nada ni a nadie, siempre he encontrado la llave adecuada para el destino al que ansiaba llegar. Pero sin embargo echo en falta algo, por eso siento como un vacío en mi corazón. No comprendo por qué razón me has traído hasta aquí, porque ya superé la pérdida de la persona a la que amaba....

- No, te he traído para que te encuentres a ti mismo, para que te des cuenta de quién eres y de lo que vales. Tu vida ha sido feliz, no puedes quejarte. ¿Cuántas oportunidades te ha brindado la vida? Ahora, en el atardecer de tu existencia, no te resistas a volar, porque no hay mejor fin que el que llega en tu mejor momento, cuando brillas como una estrella de Oriente.- le interrumpió con un rostro serio.

- Quizás tengas razón, el futuro se construye a partir del presente. Pero tengo miedo a algo y no se a qué, una fuerza me oprime constantemente el pecho, tan sólo esta vista me permite respirar profundamente con paz. - suspiró Ángel con un aire de melancolía.

- El paisaje es tan sólo una ventana a lo oculto en nuestro interior, un espejo de nuestro corazón. Y recuerda. Sólo tú eres quien elige si seguir el camino o quedarse a medias. Y ahora, si me permites, me voy a ir y voy a dejar que reflexiones, tuya es la decisión.- le dio un beso en la mejilla y desapareció en el estrecho camino que descendía por la colina.

Ángel se quedó mirando el atardecer de aquel hermoso concierto de formas y colores, se había quedado solo y unas tímidas lágrimas acariciaron su rostro ya demacrado por la vida. Tan sólo los recuerdos le servían para arropar su alma, y podía oír las risas del pasado con el rumor del viento sobre las hojas. ¿Qué le esperaba tras la colina? Tenía que intentarlo pero no sabía cómo. Aquella chica le había mostrado el camino y él sólo tenía que andarlo. Así que decidido bajó la colina, donde sentada en un pedrusco le esperaba aquella amiga de mirada penetrante. Y con una sonrisa dulce le dijo;-¿Te animas a vivir tu vida? Es la capacidad de elegir lo que nos define como seres humanos que somos. Quiero que sepas, ahora que vas a luchar sóoo, que me tienes para lo que necesites, aunque al final seas tú quien tiene que vencer muchos obstáculos. Hasta la próxima Ángel. Y le volvió a dejar sólo, pero esta vez sorprendido por la despedida precipitada.

- ¡Eh! ¿A dónde vas? No se a dónde ir..... Pero tan sólo le contestó el eco de sus palabras, se había quedado definitivamente solo.Comenzó a caminar por el sendero de pedruscos sin saber muy bien a dónde ir.Ante sus ojos se elevó una pendiente, y al final del camino un castillo en ruinas. Una antigua fortaleza de la que quedaban dos torres. Aquellos dos monumentos gigantescos se interponían entre Ángel y el destino al que su corazón le llevaba. Entonces se quedó parado sin saber muy bien qué hacer, aquel lugar misterioso le daba pánico, y lo único en lo que podía pensar era en aquellos dos ojos que le arrancaban del sueño en el que estaba sumido.

- Y recuerda. Sólo tú eres quien elige si seguir el camino o quedarse a medias....-recordó para sus adentros las sabias palabras de su amiga. Entonces siguió hacia delante sin temor, y al traspasar las dos torres sintió un escalofrío, como si una sombra se apoderara de su mente. Pero siguió hacia delante sin miedo, cada paso que daba el eco le devolvía el sonido, se estaba dando cuenta de lo inseguro que era, esa era la sombra que se apoderaba de su mente, la inseguridad, el miedo a lo desconocido. Pero cada vez que se adentraba más en ese paisaje que antes había podido contemplar maravillado, se sentía más seguro de sí mismo, se estaba adentrando en un mundo nuevo y desconocido para él. Era la primera vez que osaba hacerlo y no tenía miedo. Sobre todo no tenía miedo a ese lugar que le había llevado su amiga, pues confiaba en ella, dejaba andar no a sus piernas, sino a su corazón, creía en la amistad....

Cuando traspasó las dos torres pudo ver cómo continuaba el camino serpenteante. Y sin dejarlo continuó andando hasta que se topó con una pradera llena de hermosas rosas, su color le evocaba a aquellos días de su juventud en los que el amor resplandecía con más fuerza que nunca. De repente una voz dulce le regaló la verdad a sus oídos, era su querida amiga;

- Descubriste a dónde querías ir, y te apoyaste en Alberto. Sabías que te ayudaría pero sin embargo no esperabas que desapareciera.... ¿Comprendes por qué estas aquí? Sé que estás perdido, que tu ansiado destino durante toda tu vida era la felicidad. Ahora debes de ser fuerte, que tu corazón sea el bastón que sostenga tu vida, si no lo haces ahora no lo podrás hacer nunca.... Superaste su pérdida pero no sabes enfrentarte a tu destino. Escúchame Ángel, mira a la cara a la vida sin ningún temor y entonces la conocerás, guarda los recuerdos bellos en tu corazón y nunca te derrumbes, lucha amigo mío. Por última vez te pregunto; ¿eliges la vida o la muerte? Yo tan sólo te he mostrado la verdad...

Ángel se sentía reconfortado por sus palabras, su sinceridad era la luz del paisaje que mostraba como una ventana los deseos, esperanzas y recuerdos reprimidos en su interior, ahora ya sabía lo que tenía que hacer. La vida le estaba esperando... By me. Luis Casas

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martes, 8 de mayo de 2007

Diario de un joven

Quiero ser libre, quiero pisar la tierra de nadie donde nos encontramos, donde nos reencontramos todos bajo el umbral del respeto al prójimo, bajo, al fin y al cabo, del amor. Quiero andar bajo el manto de la razón para poder ver, escuchar la realidad y poder acariciar aunque tan sólo sea con la punta de los dedos el valor del amor, que es el principio y el final de todo. Es la sangre que corre a través de nuestras venas para ayudar al mundo a que gire, a que siga permitiendo que el sol alumbre los días de mis hermanos y la oscuridad de la noche los arrope con su silencio tan limpio, tan inmenso como el propio universo.

Un universo que se expande y se encoge constantemente, como esa lucha interna que nos mantiene por dentro con fuerzas para levantarnos todas las mañanas. Como ese interrogante que está omnipresente en nuestras vidas y nos hace dudar hasta de nuestra propia sombra. ¿Qué es la vida, qué significado tiene? Al fin y al cabo, ¿quiénes somos nosotros? Ese interrogante que debería servir para unirnos y hallar la respuesta juntos pero que, bajo diferentes nombres -sobretodo patria o religión- nos ha separado en una lucha fratricida interminable.

Quiero que no haya barreras, quiero superarme cada día y no ser victimista sino ser luchador, espontáneo. Ser, al fin y al cabo, natural, yo mismo. Idealista pero a su vez realista. Soñador pero lamentando el dolor por el que sangra todos los días nuestra amada Tierra y sus hijos. Quiero ser el bien pero complementarme con el mal para, al final del camino, encontrar el equilibrio en mí mismo. "Mirar" esa luz sabia como la mira un niño que quiere conocer. Un conocimiento que ha llevado a muchos querer quitarle todas sus capas y verlo en su esencia, pero que a su vez han hecho correr peligro sus vidas e incluso han llegado a ese extremo. Cuando el conocimiento es vida pero a la vez puede resultar la ausencia total de ella. Los opuestos que se repelen pero a la vez se atraen, se chocan y se funden.

Como la experiencia que da la sabia de la vida o el conocimiento que dan los libros. Cómo han de complementarse ambos en su justo equilibrio. Cómo el conocimiento sin esa sabiduría, sin esos valores convierte al intelectual en una triste sombra de sí mismo y no aporta su grano de arena a construir nuestro mundo, nuestras vidas. O cómo la experiencia sin conocimiento no da una visión amplia del bosque que se abre ante nosotros sino que tan sólo se fija en un sólo árbol y al final el resto se queman.....

El aire de libertad que respiro trae consigo la frescura de la esperanza, cuya embestida me confronta con el pasado, con la añoranza de lo que quise ser y soy.... El futuro contrapuesto al pasado encontrándose en el PRESENTE, en este momento; aquí y ahora. Ese lugar, la tierra de nadie, es donde comienzo y termino, porque es el principio y el fin, el bien y el mal, el amor que nos abraza a todos en ese perdón inconfesable....

By me. Luis Casas

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